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¿QUÉ ES EL CLOWN?

 

El trabajo del clown es un camino hacia el interior de uno mismo. Es una aventura apasionante para reencontrar al espíritu “juguetón y espontáneo” que todos tuvimos algún día, y que se fue durmiendo para cumplir con las normas del buen comportamiento social

 

El trabajo del clown se nutre de nuestra parte infantil, que es la que hace y dice sin controles de calidad previos.

El clown de cada uno se conforma en la mixtura de elementos concientes de la personalidad de cada actor, con elementos de su mundo fantástico e inconsciente: sus deseos, sus miedos, sus fantasmas, sus agujeros, sus fantasías, etc.

El entrenamiento para descubrir nuestro clown, es una experiencia divertida y apta para personas con o sin experiencia escénica.

El trabajo del clown enseña a reirse de uno mismo. A no tomarse tan en serio.

 

Algunos pilares del entrenamiento clownesco:

 

El juego:

Es uno de los pilares del trabajo del clown. Poder  “entrar ”  al juego, y de esa manera “divertirse para divertir al público”. Si uno logra divertirse en la escena, gran parte del objetivo se ha logrado.

El clown es el arte de divertirse con cosas simples, tontas. Por eso decimos que es el arte del placer por la tontería.

El juego no es lo que hacemos, sino cómo lo hacemos. Es una actitud, un espíritu, una forma de hacer las cosas.

 

Apoyo en las sensaciones:

Es fundamental entender lo que uno está sintiendo en el escenario para poder hacer base en eso y jugar desde ahí. Por ejemplo: si uno está enojado con el compañero, el trabajo es aceptar el enojo que uno está sintiendo, y poder jugar con ese enojo. Apoyarse en la sensación que uno tiene, y jugar desde ahí.

Por eso el clown es un trabajo teatral, porque tanto para éste como para el actor, el trabajo consiste en sentir y comunicar. La diferencia es que el actor tomará una forma naturalista (u otras) y el clown, a partir de sentir lo que le pasa en la escena, tomará una forma ligada al juego y al delirio fantástico.

 

La vulnerabilidad:

Es una de las grandes diferencias con otras técnicas de comicidad. El clown es vulnerable. El trabajo obliga a derribar las numerosas máscaras que llevamos habitualmente (máscaras de “inteligente”, o “lindo”, o ”profunda”, o “tonto”, etc) y mostrar realmente lo que nos está pasando en la escena. Si estamos molestos, o perdidos, o sentimos un malestar porque el trabajo no está funcionando bien, es necesario aceptarlo y es esa aceptación la que nos permite rebotar a otro lado y poder continuar con el trabajo.

 

El trabajo sobre el vacío:

El trabajo del clown, es un trabajo sobre la espontaneidad.

Normalmente,  estamos acostumbrados a decidir y guiar con la cabeza, racionalizando todas las acciones y armando planes rígidos. El entrenamiento clownesco enseña a  aceptar el vacío, a mantener una actitud positiva hacia el  no saber, de manera que el aquí y el ahora son una cuestión de vida o muerte que pueden ser transitados con confianza.